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Leonor

Lírico y criollo: Rodrigo Prats

Quizá fue "Bajo las palmas", su primera incursión en la música, la pieza que marcó la identidad del saguero Rodrigo Prats de modo tal que con Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig compone la magistral trilogía del arte lírico cubano.
Su vida estuvo signada por la música. De la abuela paterna aprendió enseguida sobre la gracia y criollismo del teatro bufo; de su padre recibió las primeras lecciones sobre el pentagrama. Con talento y vehemencia las tomó que escribió canciones , danzones, pregones y dirigió orquestas sinfónicas, para ballet, zarzuelas y óperas.
Desde su nacimiento en la Villa del Undoso -el 7 de febrero de 1905-hasta su deceso en pleno afán de grabación en La Habana, el 15 de septiembre de 1980, el teatro costumbrista se enriqueció con sus aportes al defender abiertamente nuevos criterios sobre música y dramaturgia .
Inspiración: esa es la constante por más de 6 décadas en la fructífera vida de Rodrigo Prats, quien sobrepasó las 500 composiciones legadas al repertorio nacional; entre ellas se destacan "María Belén Chacón" y "Una rosa de Francia".
A su "Amalia Batista" la prefirió como Da Vinci a su "Gioconda". Se trata de una respetable zarzuela musicalizada por Prats, y la dedicada a ésta sensual mulata habanera resultó la más ponderada creación lírica de su autoría.
El Museo de la Música de Sagua lleva su nombre, sitio que guarda pertenencias personales y partituras del creador, cuya obra se tararea en cada generación de cubanos.
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